martes, 18 de noviembre de 2014

Todo es crepúsculo



Un mar tempestuoso zarandea sin lástima
un barco de juguete
atrapado en su mar de olas.
El barco de juguete soy yo,
que bogo en pos de mi naufragio.
Ayer es el puerto desde el que zarpé
y a dónde voy yo no lo sé:
es el mío un navegar sin rumbo,
porque no hay singladura posible
para alcanzar el horizonte inaccesible
que hay dentro de mí.

Desear tanto sin saber qué desear…
Sentirlo todo y no estar lo sentido
en las palabras…, caudal de sensaciones
que se desborda, vida que se extingue
dentro de su propia llama.

Mientras cavilo estas ideas estériles,
veo cómo las sombras crecen
(atardece el día y los días…),
y voy pensando que siempre es crepúsculo,
que todo es crepúsculo,
y siento un frío en las palabras,
              que me tiemblan,
                       ateridas…