sábado, 22 de noviembre de 2014

Mi voz indígena



Contra la asechanza de la rutina, me resguardo
en el aura de mis ideas, al abrigo de mi pensamiento:
mi voz indígena. Buscando alumbrarme 
con luz propia, ser un cómplice para mí, me cobijo,
en la plena noche, en el cuarto luminoso de mi imaginación, 
resplandor que desmantela el escenario de lo cotidiano
e inflama el decorado de mi fantasía.

Camino hasta los confines de mi talento,
tanteando versos que expresen más de lo que dicen;
con mis labios inmóviles, las palabras
penden de los arrebatos de la pluma...
De repente una brisa de inspiración
abanica de sugerencias mi mente, 
que comienza a respirar un manantial creativo
que desemboca en una espiral de versos
negligentes, flamígeros, trazados con la incuria
de la excitación; ideas siempre latentes 
que sedimentan ahora.

Y lo escrito queda todo para mí,
todo para ti, que oyes mi voz callada,
mi verbo hecho desde el silencio:
me colman tus ojos al pasar
por el contenido de mis palabras,
que penetran tu vida a través de la mía
estableciendo lazos de inteligencia
en una simbiosis hecha de letras.