martes, 30 de diciembre de 2014

Recuperé mi culto a la vida



Iba rodando por la fosa abajo de los días…
Desconcertado y atónito, asistía
al vértigo de mi caída, pero un instinto antiguo
me aferró a la roca de saberme vivo.

He tenido que subir distancias
desde la profundidad en que me hallaba, convencido
de que cuanto más bajo es el fondo de lo sufrido
más alto es el sabor dulce de sentirse vivo.

Me alcé como se alza el sol en la mañana, 
héroe sin espadas, sonrisa en ristre, 
rindiendo culto al hecho prodigioso de alentar
en un mundo hecho de sueño y fantasía.

Ya nunca fue cotidiano el día de hoy,
ya siempre estuvo incandescente el momento
y fue fascinante la vida, cautivadora
en su desnudez tan evidente, en su belleza despojada
que escribo en verso
                        y que al hacerlo se hace poesía.