viernes, 3 de abril de 2015

Palabras



                           Los límites de mi lenguaje
                           son los límites de mi mundo. 
                           Ludwig Wittgenstein.

El amor no existiría sin su palabra,
ni la belleza. Sin el lenguaje
nadie sabría pensar, ni soñar siquiera.
Un hombre sin palabras
sería un cuerpo sin su sangre,
un viento sin su fuerza.
El mundo existe y suena
dentro de las palabras,
que lo encarnan y lo sustentan
rasgando la seda del silencio
con sus latidos.