sábado, 19 de diciembre de 2015

La sola devoción de la memoria



Me reconoceréis en la herida heredada
de los que siempre esperaron y nunca olvidaron.
Como un cuerpo que vive con el alma arrancada,
recorro imágenes que contienen el tiempo,
descoloridas láminas como antiguas palabras
que no retornan nada a la vida,
mientras el mundo se desintegra con pavorosa lentitud.
Dedicado a evocar, en una sucesión de letanías,
voces de otras horas o aquellos días
en que los ojos brillaban y era otra la forma de mirar,
recuento la niebla de la tanta distancia mudada en renuncia,
en silencio del presente, extensión de nada,
frío, sólo frío en las tardes heladas
y la devoción de la memoria en la derrota.