miércoles, 8 de marzo de 2017

Silencio perpetuo



Estoy insomne en el vértice de la noche
y un ángel - ¿quién sabe si un demonio? -
aletea silencio sobre la ciudad dormida.
Su susurro, sus palabras incomprensibles,
extienden más negrura en lo hondo de lo oscuro,
en su quietud vertiginosa, en su verdad inhóspita.
No es más que el indicio de la perfección de su mutismo,
de cuando llegue la muerte y borre cualquier atisbo
de eco o sonido y reine el silencio perpetuo,
sepulcral, inexorable, de no existir.