martes, 11 de abril de 2017

Gota a gota



La vida es como esa taza de desayuno
que coges todos los días
y que, sin saber uno cómo,
se te escurre y queda hecha pedazos.
Así rompiste tú, con tus manos torpes,
la fragilidad de la alegría, consumiste
toda la luz que había dentro de su luz
y quedaste retenido en este umbráculo
de la desgana y el tedio, pasando
a formar parte del grupo de los extraviados,
de los extraviados siempre en cualquier sitio,
de los marineros perpetuamente en tierra
y sin embargo bogando entre aguas desconocidas,
perdido en la espesura de un bosque sin árboles,
abismado en los confines de estar vivo.
Desconfías ya de todo y todo te parece inútil
en su utilidad: los años te han ido enseñando
que nada se aprende con los años.
Es la sagacidad de tu instinto, que te advierte
del error siempre seguro. Gota a gota
se desangra tu cuerpo y se va agrandando el vacío.