viernes, 6 de marzo de 2015

Yo



Nací un seis de marzo
(un día que dura ya treinta y tres años)
después de muchos siglos
(no sé cuántos o si infinitos)
de estar muerto.
Fui creado por Dios
para después construirme
y destruirme con mis propias manos.

La consciencia de estar vivo sólo en mi consciencia
me empujó a convertirme en el explorador
de las profundidades que hay en mí.
Fui palpando, con las manos suicidas de mi inteligencia,
espacios que estaban fuera del alcance de la cordura.

Hoy os habla mi voz desde el otro lado del muro
que alzaron las horas entre vivir y estar vivo,
perdido como sigo
                 en el laberinto que he hecho de mí.
Equilibrista de no sé qué metafísica,
continúo cruzando, con los ojos cerrados,
la cuerda floja de mi abismo…