domingo, 24 de julio de 2016

Después habrá la noche



Al regresar a casa, escuchar el rumor
de la luz en fuga
y de las voces suspendidas en el aire,
mansedumbre jubilosa de la vida cotidiana.
Participar en soledad del bullicio de las calles llenas
a sabiendas de que después habrá la noche
y descenderá el misterio.
Extrañas siluetas cruzarán el escenario de sombras
con el sigilo de un gato
y yo me iré sintiendo cada vez más solo.
Pensaré en personas ya olvidadas
y recordaré momentos
casi alumbrados por farolas de gas.
Acabaré bebiendo
para no entrar en las sábanas frías
y la luz de mi habitación será un faro
al que alguien igual de solo
levantará los ojos para guiarse en la noche.

martes, 5 de julio de 2016

Ráfaga



Todo está parado, desalentado y seco,
bajo el sol taxidermista de las tres de la tarde;
los comercios cerrados, las calles vacías,
coaguladas las horas, la ciudad crepita.
A la sombra de la lectura, al cobijo
de un libro, espero que pase la tarde.
Y la tarde, aunque larga, pasa.
Porque todo pasa, transitorio, temporal.
Lo oscuro va extendiendo su mano,
poco a poco, sobre la luz que ardía.
Una ráfaga de aire, providencial,
entra como una mariposa por la ventana:
me abanica, me despierta, me hace sobrevivir
a la agonía.