martes, 9 de julio de 2019

Mi jardín del silencio



A mi amiga Mae.

Voy al mar a alejarme de mi ego.
Ante él, todo mi ser enmudece;
sólo puedo mirar, perder mis ojos
en su vasto azul, que ondea
como una bandera con la insignia de Dios.
Miro, y no alcanza la mirada:
el horizonte se distancia
hacia una lejanía inconcebible.
Entonces cierro los ojos
para pensar que el mar existe
sin necesidad de que nadie lo mire,
como el cielo y sus estrellas.
¿Qué es un hombre en el éter de la Divinidad?
 

 

martes, 2 de julio de 2019

Rompecabezas



Escribir no es un oficio, sino una necesidad, un destino.
Rafael Narbona.

Avanza el poeta entre tinieblas,
con la mirada atenta
a cualquier atisbo de luz
en medio de su penumbra existencial,
ese enorme campo abierto
entre piezas que no terminan,
ni terminarán nunca, de encajar.
Toda su poesía se sustenta
en esa voluntad y en esa incapacidad,
en ese deseo irreversible,
incurable, sin remedio,
que se alimenta de su imposibilidad de ser colmado:
el enigma le constituye;
descifrarlo quizá le destruiría.