miércoles, 18 de septiembre de 2019

Tanta vida



Huimos sin saber de qué, ni hacia dónde,
buscando quizá conocer alguna pista,
alguna razón sobre nuestra huida.
Porque somos el reflejo del mundo
y el mundo parece un océano
que no cabe en sí mismo,
en la amplitud de sus horizontes desmedidos.
Nuestro deseo es el espejo del universo
y su locura, desbordado de vientos
y lluvias, de cielos e infiernos,
de sentimientos de almas que no caben en cuerpos,
que se dilatan y huyen de sí mismas,
como si tanta vida las matara,
ahogándolas, ahogándonos de infinito.


martes, 10 de septiembre de 2019

Zas



El fin del mundo fue un acontecimiento banal.
El Roto.

Lo ordinario y lo fatal bailan juntos
sin juntarse jamás:
como si no te pudiese caer una cornisa en la cabeza,
todos los días sales por la mañana
a comprar el pan.
Todos los días es todos los días;
y, de pronto, igual que una bota
aplasta una hormiga sin darse cuenta,
zas, nunca más,
como si el fin del mundo
fuera un acontecimiento banal.
 
 

martes, 3 de septiembre de 2019

Otro lugar



Hay días distintos
entre días iguales,
como si la misma calle
fuera, de repente, capaz
de llevarte a otro sitio;
no sabes a dónde,
pero no te importa;
de hecho, sonríes
porque tal vez es eso,
que lo que importa
es no saberlo, estar
en no saber qué otro lugar.
 
 

martes, 27 de agosto de 2019

Bailando en la frontera



Flota en la realidad,
imitando a una sombra que se aproxima lentamente,
una verdad de inquietante enunciado:
cualquiera puede ser un loco,
sobre todo cualquiera que aspire a la clarividencia.
Por supuesto, es el tipo de teoría
que cualquier lunático rechazaría de plano,
como si hubiera fronteras precisas
y, bailando en ellas, no reinara el miedo
que un supuesto cuerdo tiene sobre sí mismo.
No hay nada más difícil
que mirar a los ojos de una verdad desnuda:
en el epicentro de la lucidez
se halla la locura más absoluta.
 
 

martes, 6 de agosto de 2019

Fin de fiesta



Toda verdad ignorada prepara una venganza.
José Ortega y Gasset.

Fue ayer mismo,
pero un ayer que ya no existe.
Como si no supiéramos lo que sabíamos,
o precisamente porque éramos conscientes,
esa alegría desesperada, esa desproporción
en que las pasiones encuentran su señal propicia,
iluminando nuestra ceguera.
Tan efímeros como gloriosos,
nos bebimos el tiempo en una noche,
hasta que alguien dijo, igual que una nube
oscureciendo de pronto el paisaje, “me marcho”.
Sucedió muy rápido y a la vez muy lento,
como sucede en esos momentos definitivos
en los que se resuelve la vida.
Y, entonces, un baile de ausencias,
y luego la constancia inapelable
de que donde ahora habita el silencio
antes se escucharon las risas de una fiesta
que soñamos inmortal.
 

 

martes, 30 de julio de 2019

No te quites el vestido



No te quites el vestido
o ya no podré imaginarte desnuda.
No descubras el enigma,
deja que invente tus mapas.
Castígame con el placer aún no vivido,
ese infierno que es el paraíso
de lo previo, ese instante
en el que ya se goza de lo que todavía no
se posee: tu cuerpo oculto
bajo una niebla a punto de disiparse.
Vive en tu vestido la seducción
y mi lujuria: no me quites
la tentación, no me dejes sin futuro.
 
 

martes, 23 de julio de 2019

Mi nombre es nadie



La falta de ganas de vivir no basta
para tener ganas de morir.
Michel Houellebecq.

Nada es lo mismo desde que todo es igual.
Porque hay contiendas que empiezan
para no acabar. En la medida en que se enquistan,
dejan de existir: el conflicto entra en bucle,
la repetición deja de ser noticia y los días
van cerrando un círculo perfecto alrededor
de sí mismos, dibujando un tiempo definitivamente
clausurado, un mundo en el que “mañana”,
en toda su magnífica e inútil extensión,
ya no significa nada; en el que tú mismo,
si alguien te preguntara quién eres, contestarías,
como Ulises a Polifemo: mi nombre es nadie.