lunes, 18 de septiembre de 2017

Aunque muerto, vivo aún











Que mi abuelo esté vivo,
bien pensado,
es una cosa de locos.
Agitar el corazón
todos los días,
casi cien veces por minuto,
durante 99 años,
es haber vivido
muchas veces mucho.
Le miro y ahí le veo,
cada vez más impreciso y vacilante,
al borde de un precipicio
con vistas sólo a la muerte,
aparcado en una residencia
como un objeto roto
en el desván de lo inservible.
Se va marchando
con ademanes de animal muy viejo y cansado;
mas vivo aún,
pues su corazón sigue latiendo
como un pájaro agonizante
en la mano de Dios. 

lunes, 28 de agosto de 2017

Vivo del hambre



Es difícil no morir de inanición
alimentado sólo de sueños.
Mas ¿a qué no se acostumbra el hombre
con algo de perseverancia?
Vivo del hambre que hiende mis entrañas
y nunca cesa, pero a veces
libo mi propia pervivencia
del vacío de otra alma que me ofrece sus ojos
y me llevan hasta el mar, hasta amar.

lunes, 7 de agosto de 2017

Como una estrella fugaz



Puede tratarse de una boda,
de aquel viaje que siempre quisimos hacer,
de un concierto que llevamos mucho aguardando.
Acercarse al instante que uno ha esperado
durante tanto tiempo
es una emoción llena de intriga,
como quien avanza en la hondura de una cueva
al fondo de la cual se encuentran pinturas sagradas.
La proximidad y la espera forman ya parte del hallazgo,
le agregan la tensión de lo anhelado.

Mas el hecho sucede apenas sin darnos cuenta:
fulgura, casi deslumbrador,
pero todo sin detenerse; y luego pasa,
se aleja para siempre, dejándonos en la sombra
de lo que de forma tan breve ardió.
E igual que lo habíamos visto venir de lejos,
ahora nos da la espalda y lo vemos marcharse
con ese desasosiego de no saber cómo es posible
que duren tan poco las estrellas fugaces.

lunes, 17 de julio de 2017

Flor intacta



El azar es una divinidad
que siempre ha tenido mala fama:
la llamamos, despectivamente, caprichosa.
Sin embargo, es probable
que tenga sus propias leyes;
lo que pasa es que nadie las conoce,
así que todo nos pilla por sorpresa.
Y qué bueno es que así sea,
que vivamos por desconocimiento,
al albur de un futuro ignorado
y bello como una flor que se resiste
a ser deshojada a destiempo.

martes, 27 de junio de 2017

Escribir



Mientras paseo, me alimento, converso o leo,
entretanto cualquier cosa que hago,
la poesía me ronda exigiendo nuevos versos,
el trazado de unas líneas que cobren sentido
en un papel, sea el que sea.
A cada momento, un pensamiento
me atraviesa con la eficacia de una taladradora,
cuya broca no para de entrar en mis sienes.

              ¡Qué decir del instante
en que buscando las palabras el poema me encuentra!,
como cuando superas la escarpada ladera y ves el mar:
pulsa todo el aire con su luz y talla el mundo,
igual que un profesor rasga la oscuridad con tizas blancas.

Escribir es una carga
                 y el modo en que se extienden mis alas;
volar, viendo por encima de mí mismo;
inventar un nuevo sueño e inaugurar otra obsesión.

miércoles, 7 de junio de 2017

Una manera de mirar



Sólo el paso de los años
nos enseña una manera de mirar el mundo
que lo absuelve y nos conduce en él
por un camino desahogado.
Se requiere que el tiempo sepulte
la impaciencia de la juventud
para ver en la aparente insustancialidad de las cosas
una arquitectura mágica de detalles
a los que no se busca explicación.
Envejecer trae un consuelo de piedad,
una entrañable simpatía por cada porción
exigua del milagro de existir el mundo.
En la simple transparencia del agua,
el verdor de la hierba o la irisación de algunas nubes,
sorprendemos una paz orfebre
en que todo es poca cosa y nada más se necesita.

viernes, 19 de mayo de 2017

Quimera



No era posible que existiera…, pensé.

No que no existiera la belleza,
pero es que son tan pocas las que oprimen
como una mano en la garganta…
Fue una aparición tan magnetizadora
que todos nos sentimos extraños:
una mujer, contoneando sus curvas,
entró en el ascensor
a la manera que un ángel entra en los sueños.
Imantados en su campo de atracción,
nadie podía sustraerse de mirarla.
Horizonte y frontera de otra realidad,
horadó con su hermosura
todo el ruido de nuestras conversaciones.
Y, en medio del silencio, de repente,
inopinadamente (¿quién podía esperarse algo así?),
expelió una ventosidad
                     que hizo añicos la quimera.

En verdad, no era posible que existiera…