martes, 19 de junio de 2018

Está lloviendo desde siempre



Miro y la ventana es un espejo
velado por una lluvia pausada,
serena, sostenida; no hay tormenta.
Cae sobre el mundo, tenaz,
a lo ancho de los siglos,
tiempo quebrado de un reloj sin manecillas,
ancestral, monocorde.
La lluvia de ayer se confunde
con la del mañana en el presente.
Carente de futuro y de memoria,
el poema es un refugio
que no encuentra palabras;
el rumor de la lluvia, silencio
que ahoga la voz y apaga el fuego.
Todo pierde su brillo y su viveza
hasta convertirse en un borroso sueño.

 

martes, 12 de junio de 2018

Angustia



¿Qué extraña cosa es ésta
que comienza en un ángulo del pensamiento
y ya nunca te la puedes quitar de la cabeza?
¿El qué? No sabes. Su certidumbre
se sustenta en la sombra descomunal de lo invisible,
mientras va aumentando un rumor de fondo,
crecientemente ensordecedor,
cuyos tentáculos llegan a cualquier rincón de la mente.
Porque lo desconocido no se limita
a hallarse recluido en su propio reducto,
siempre etéreo, con la desproporción de lo intangible,
extiende su vacío, inoculando
una inquietud sin nombre, un frío
frente al que nada pueden hacer
el fuego de las chimeneas ni el espesor de los abrigos.


miércoles, 6 de junio de 2018

Vivo y muerto



Estás ahí, como ausente, vivo y muerto,
ajeno al bullicio del mundo y sus ridículas costumbres,
a las palabras hueras con que las gentes
todo lo argumentan, como si se pudiera tener razón.
Siguiendo no sabes bien qué raro impulso,
se cruzan en las calles con el desorden de la vitalidad,
como en un relato fantástico superpuesto a la realidad.
No conocen la verdad amarga y lúcida de la desesperanza.
Incluso, ríen; tú también has reído alguna vez,
para reírte de la risa: es la carcajada de la clarividencia,
la felicidad de lo terrible, de saber que cada día
es una puerta de entrada que sale al mismo lugar.
Por eso prefieres dejar pasar las horas,
que te hipnoticen con su mortandad.
Y, acaso, cuando la tarde cae y el sol yace derrotado
en el poniente, sales en busca del naufragio de la luz.

 

martes, 29 de mayo de 2018

Plegados



Cómo agota ir por la vida
persiguiendo cuanto queremos
y rechazando lo que nos disgusta,
sobre todo porque no hay destino
que se deje dominar, porque estamos sometidos
a la arbitrariedad de sus caprichos.
Construyendo ciertos diques,
enterramos también los tesoros
que esconden algunas miserias,
pues muchos malos momentos conspiran en secreto
para hacer mejores los buenos.
A veces, perderse es el camino
y, por el contrario, huir de las adversidades
nos hace caer en el centro de su remolino.
Más fácil que imponer nada a la realidad,
es dejarla que se exprese,
y entonces mirarla limpia, gratuitamente,
sin pretensiones, plegados a sus apetencias.
Porque lo peor es tan del mundo como lo mejor, 
y aceptarlo tal vez sea el único vehículo
para vivir en armonía con el propio mundo

y con nosotros mismos.



martes, 22 de mayo de 2018

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ESTAR CONMIGO

Con el libro entre las manos,
al cobijo que otorga el territorio de un poema,
velado por la música de su belleza,
mis ojos buscan, sostenidos y lentos,
esta manera de estar conmigo,
el torrente de luz que cae en las palabras
y pone mi vida a navegar.


martes, 15 de mayo de 2018

La belleza inmortal de lo fugaz



Hay quien, como una encarnación de la nada,
pierde las ganas de vivir
cuando descubre, aunque ya lo supiera,
que antes o después habrá de morir.
Pero no, no todo da igual,
a pesar de la sombra amenazante
de la muerte, y precisamente por ella.
No es que la vida no merezca la pena
porque existe la muerte,
es que la vida merece la pena
porque existe la muerte.
La caducidad de todo lo existente
cobra entonces la colosal intensidad
de lo que no durará para siempre,
la importancia gigantesca de lo efímero,
la belleza inmortal de lo fugaz.

 

miércoles, 9 de mayo de 2018

La vida: instrucciones de uso



La vida tiene unas sencillas instrucciones de uso:
o se está bien o se está mal,
sin medias tintas ni escala de grises;
o negro o blanco, en el abismo o en el cielo.
Cada dolor que sentimos
nos convierte en el dolor mismo.
Porque no hay drama que no sea tragedia,
una pequeña mejoría nos lleva
directamente a estar en la gloria.
Todo es sobrecogedor, apoteósico,
tanto lo bueno como lo malo.
La virtud está en el término medio
porque vivimos en el vicio de los extremos:
hogar o intemperie, risa o llanto,
silencio o melodía de canción con vistas al mar,
río alegre que fluye
o agua estancada que se pudre y huele mal.
Nunca está nublado:
todo es lluvia o sol.
No hay otoños ni primaveras,
sólo inviernos o veranos.