martes, 22 de mayo de 2018

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ESTAR CONMIGO

Con el libro entre las manos,
al cobijo que otorga el territorio de un poema,
velado por la música de su belleza,
mis ojos buscan, sostenidos y lentos,
esta manera de estar conmigo,
el torrente de luz que cae en las palabras
y pone mi vida a navegar.


martes, 15 de mayo de 2018

La belleza inmortal de lo fugaz



Hay quien, como una encarnación de la nada,
pierde las ganas de vivir
cuando descubre, aunque ya lo supiera,
que antes o después habrá de morir.
Pero no, no todo da igual,
a pesar de la sombra amenazante
de la muerte, y precisamente por ella.
No es que la vida no merezca la pena
porque existe la muerte,
es que la vida merece la pena
porque existe la muerte.
La caducidad de todo lo existente
cobra entonces la colosal intensidad
de lo que no durará para siempre,
la importancia gigantesca de lo efímero,
la belleza inmortal de lo fugaz.

 

miércoles, 9 de mayo de 2018

La vida: instrucciones de uso



La vida tiene unas sencillas instrucciones de uso:
o se está bien o se está mal,
sin medias tintas ni escala de grises;
o negro o blanco, en el abismo o en el cielo.
Cada dolor que sentimos
nos convierte en el dolor mismo.
Porque no hay drama que no sea tragedia,
una pequeña mejoría nos lleva
directamente a estar en la gloria.
Todo es sobrecogedor, apoteósico,
tanto lo bueno como lo malo.
La virtud está en el término medio
porque vivimos en el vicio de los extremos:
hogar o intemperie, risa o llanto,
silencio o melodía de canción con vistas al mar,
río alegre que fluye
o agua estancada que se pudre y huele mal.
Nunca está nublado:
todo es lluvia o sol.
No hay otoños ni primaveras,
sólo inviernos o veranos.

 

martes, 1 de mayo de 2018

El futuro: ese horizonte...



Avanzamos hacia el futuro
como hacia un horizonte que nunca alcanzamos.
Él nos espera paciente, pero nosotros no llegamos.
Nos llama desde su misterio
con la seducción del perfume de lo desconocido.
Una y otra vez lo perseguimos
y lo que encontramos nunca es su presencia,
que vuelve a estar allí, al fondo,
aguardando en la distancia. 

 

martes, 24 de abril de 2018

La vida va en serio



Y nos reíamos, nos reíamos con ganas, al principio.
Pero siempre es lo mismo. Sí, es como la historia amena
que nos cuentan con demasiada frecuencia,
la encontramos siempre amena, pero ya no reímos.
(Samuel Beckett, Final de partida)

Los hechos son claros, casi sencillos, rotundos.
Vivir es envejecer
y envejecer conlleva pérdidas y dolor.
No cabe otra posibilidad, no:
nuestra salud empeora
por muchos paliativos que empleemos.
Alguna vez, cuando éramos jóvenes,
creímos en la posibilidad de que todo fuera una broma;
por eso nos reíamos tanto al principio,
incluso entre carcajadas,
como quien aplaude una obra de ficción
en la que nosotros mismos fuéramos los personajes.
Pero la vida nada entiende de fantasías,
y mucho menos de bromas.
Que la vida va en serio
uno lo empieza a comprender más tarde,
cuando la verdad desagradable asoma
y cae en la cuenta de que envejecer y morir
es el único argumento de la obra
- como escribió Gil de Biedma -,
y que toda coincidencia con la realidad
es pura fatalidad. 


martes, 17 de abril de 2018

Mi casa



Salí a la calle sin rumbo ni destino,
como un mensaje en una botella
o carta enviada a domicilio desconocido.
Caminé hasta perderme, sin pensar jamás
en detenerme: tirar el ancla
¿para fijarla dónde y por qué no en otro lugar?
Crucé fronteras extrañas, lindes inciertas,
extraviado en la vaga nebulosa de un mundo
vasto y ajeno, tal vez más allá de nunca.
Allí, sin absolutamente nadie,
bajo un silencio turbador como un llanto inaudible,
como quien encuentra la calma
con los pies colgando del borde de un precipicio,
hallé mi casa y mi sosiego.

 

martes, 10 de abril de 2018

Siempre



Recuerdo que nos miramos por primera vez
igual que si lleváramos toda la vida mirándonos,
como si nos conociéramos desde siempre.
¿En qué extraña dimensión de la realidad
tuvo lugar aquel sueño?
Creo que los dos lo comprendimos al instante,
de la misma manera que los grandes pintores
atrapan al vuelo el alma de un paisaje.
Nos buscábamos sin saberlo desde que supimos
de nuestra propia soledad y desamparo,
desde que entendimos que seríamos infelices
hasta encontrarnos. Por eso
nuestra amistad comenzó tan pronto,
mucho antes de tener conocimiento ni siquiera
el uno de la existencia del otro.
Nos vimos y ya nos conocíamos; 
nos incorporamos, de hecho, a un momento
ya muy avanzado de nuestra historia,
descubriendo el mucho camino andado juntos,
el prodigio de una amistad
que quizás nació antes del mundo
y que habrá de prolongarse
hasta más allá del fin de los tiempos.