lunes, 4 de diciembre de 2017

Polvo el polvo



Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Jorge Luis Borges.

Qué lento se camina con tanta impedimenta,
llevando a cuestas la acumulación del pasado;
tanto que diría que no avanzo,
que voy con mis huellas sembrando el surco
donde habré de dejar mis huesos en la tierra,
todo este bagaje que me hace polvo,
que me mata o va dejándome ya
de estar, en vida, muerto. 

lunes, 20 de noviembre de 2017

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Porque la amo
2017

Escribo poesía porque la amo, 
por eso escribo todos los días, 
porque del amor no se descansa:
siempre quedan versos por dar, 
besos que decir, y si no escribo
estoy renovando el deseo de perderme 
en la piel de un nuevo poema. 

viernes, 17 de noviembre de 2017

Enamorado


Hoy me he levantado dispuesto
a no pensar sino en mí;
a dejar de huirme,
como el que sabe que soy mi único compañero;
a apagar la luz y los ruidos,
cerrar las ventanas al mundo
y darme el privilegio de ser yo todo,
el propio mundo. Y así,
en la quietud vertiginosa de mi silencio,
hundido a solas en mis solos dominios,
pasear, atemporal, buscando mi sabor más exclusivo,
mi aroma más mío, aspirándolo
a ojos cerrados, colmado y redimido,
ebrio de mi misma mismidad,
entrañablemente enamorado de mí mismo.

domingo, 29 de octubre de 2017

No necesitar nada



Deseamos tanto que colapsamos,
inconscientes de nuestras limitaciones.
A todos nos gustaría abarcar todo,
pero podemos bien poco.
La evidencia abruma y deprime:
no somos dioses, sino humanos.
Pero el problema de nuestra infelicidad
no es lo escaso que podemos lograr,
sino que no logremos lo único
que en verdad podemos conseguir:
desear sólo ser lo que ya somos,
tener lo que tenemos.
Es la querencia más sofisticada
y la que más nos acercaría al olimpo:
no necesitar nada como libertad más absoluta.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Las señales del cambio



Un cielo que no sonríe
y en el aire una tristeza prolijamente imprecisa.
Una racha de viento rompe el eje de algo
y sientes la extrañeza
de una inminente intemperie sin remedio.

Es septiembre, sí,
pero percibes en las señales del cambio
otra alteración más decisiva,
el aviso de otro otoño que llega:
el de tu vida. 

lunes, 18 de septiembre de 2017

Aunque muerto, vivo aún



Que mi abuelo esté vivo,
bien pensado,
es una cosa de locos.
Agitar el corazón
todos los días,
casi cien veces por minuto,
durante 99 años,
es haber vivido
muchas veces mucho.
Le miro y ahí le veo,
cada vez más impreciso y vacilante,
al borde de un precipicio
con vistas sólo a la muerte,
aparcado en una residencia
como un objeto roto
en el desván de lo inservible.
Se va marchando
con ademanes de animal muy viejo y cansado;
mas vivo aún,
pues su corazón sigue latiendo
como un pájaro agonizante
en la mano de Dios. 

lunes, 28 de agosto de 2017

Vivo del hambre



Es difícil no morir de inanición
alimentado sólo de sueños.
Mas ¿a qué no se acostumbra el hombre
con algo de perseverancia?
Vivo del hambre que hiende mis entrañas
y nunca cesa, pero a veces
libo mi propia pervivencia
del vacío de otra alma que me ofrece sus ojos
y me llevan hasta el mar, hasta amar.

lunes, 7 de agosto de 2017

Como una estrella fugaz



Puede tratarse de una boda,
de aquel viaje que siempre quisimos hacer,
de un concierto que llevamos mucho aguardando.
Acercarse al instante que uno ha esperado
durante tanto tiempo
es una emoción llena de intriga,
como quien avanza en la hondura de una cueva
al fondo de la cual se encuentran pinturas sagradas.
La proximidad y la espera forman ya parte del hallazgo,
le agregan la tensión de lo anhelado.

Mas el hecho sucede apenas sin darnos cuenta:
fulgura, casi deslumbrador,
pero todo sin detenerse; y luego pasa,
se aleja para siempre, dejándonos en la sombra
de lo que de forma tan breve ardió.
E igual que lo habíamos visto venir de lejos,
ahora nos da la espalda y lo vemos marcharse
con ese desasosiego de no saber cómo es posible
que duren tan poco las estrellas fugaces.

lunes, 17 de julio de 2017

Flor intacta



El azar es una divinidad
que siempre ha tenido mala fama:
la llamamos, despectivamente, caprichosa.
Sin embargo, es probable
que tenga sus propias leyes;
lo que pasa es que nadie las conoce,
así que todo nos pilla por sorpresa.
Y qué bueno es que así sea,
que vivamos por desconocimiento,
al albur de un futuro ignorado
y bello como una flor que se resiste
a ser deshojada a destiempo.

martes, 27 de junio de 2017

Escribir



Mientras paseo, me alimento, converso o leo,
entretanto cualquier cosa que hago,
la poesía me ronda exigiendo nuevos versos,
el trazado de unas líneas que cobren sentido
en un papel, sea el que sea.
A cada momento, un pensamiento
me atraviesa con la eficacia de una taladradora,
cuya broca no para de entrar en mis sienes.

              ¡Qué decir del instante
en que buscando las palabras el poema me encuentra!,
como cuando superas la escarpada ladera y ves el mar:
pulsa todo el aire con su luz y talla el mundo,
igual que un profesor rasga la oscuridad con tizas blancas.

Escribir es una carga
                 y el modo en que se extienden mis alas;
volar, viendo por encima de mí mismo;
inventar un nuevo sueño e inaugurar otra obsesión.

miércoles, 7 de junio de 2017

Una manera de mirar



Sólo el paso de los años
nos enseña una manera de mirar el mundo
que lo absuelve y nos conduce en él
por un camino desahogado.
Se requiere que el tiempo sepulte
la impaciencia de la juventud
para ver en la aparente insustancialidad de las cosas
una arquitectura mágica de detalles
a los que no se busca explicación.
Envejecer trae un consuelo de piedad,
una entrañable simpatía por cada porción
exigua del milagro de existir el mundo.
En la simple transparencia del agua,
el verdor de la hierba o la irisación de algunas nubes,
sorprendemos una paz orfebre
en que todo es poca cosa y nada más se necesita.

viernes, 19 de mayo de 2017

Quimera



No era posible que existiera…, pensé.

No que no existiera la belleza,
pero es que son tan pocas las que oprimen
como una mano en la garganta…
Fue una aparición tan magnetizadora
que todos nos sentimos extraños:
una mujer, contoneando sus curvas,
entró en el ascensor
a la manera que un ángel entra en los sueños.
Imantados en su campo de atracción,
nadie podía sustraerse de mirarla.
Horizonte y frontera de otra realidad,
horadó con su hermosura
todo el ruido de nuestras conversaciones.
Y, en medio del silencio, de repente,
inopinadamente (¿quién podía esperarse algo así?),
expelió una ventosidad
                     que hizo añicos la quimera.

En verdad, no era posible que existiera…

jueves, 27 de abril de 2017

Paralizado entre el miedo y la nada



Si no te dije nada fue
para no arrepentirme de mi osadía,
por eso no te dije nada;
por eso luego me arrepentí,
por no haberte dicho nada,
por mi cobardía.
Palabras que van al limbo
de las palabras nunca dichas;
o si dichas, clandestinas,
dichas cuando nadie te escucha.

Alguien alzó una muralla infinita
en el centro de mis designios:
a un lado el pensamiento y al otro la voluntad,
quedando ambos condenados
al distanciamiento perpetuo.

Todo lo que pude conseguir
no sé lo que fue: nunca estiré los brazos
para ver qué podía alcanzar;
siempre con la carencia de las decisiones no tomadas,
con el miedo anticipado al fracaso,
mientras los días, inmóviles, corren a gran velocidad.

Congelado en el fuego de una pasión estática,
me oculto tras de la noche.
Allí, en el anonimato que ella me concede,
formulo mis nuevos propósitos, mis valentías a deshora,
hasta que viene el sueño,
ese hueco entre las determinaciones nocturnas
y la quimera en que se convierten al alba:
convicciones vaporosas, voluntades hechas de niebla
que se disipan a la luz del día.

Todo esto, confesiones que no consuelan
más de lo que dura pensarlas.
Y diría tantas cosas…
Pero me quedo callado,
paralizado entre el miedo y la nada.

martes, 11 de abril de 2017

Gota a gota



La vida es como esa taza de desayuno
que coges todos los días
y que, sin saber uno cómo,
se te escurre y queda hecha pedazos.
Así rompiste tú, con tus manos torpes,
la fragilidad de la alegría, consumiste
toda la luz que había dentro de su luz
y quedaste retenido en este umbráculo
de la desgana y el tedio, pasando
a formar parte del grupo de los extraviados,
de los extraviados siempre en cualquier sitio,
de los marineros perpetuamente en tierra
y sin embargo bogando entre aguas desconocidas,
perdido en la espesura de un bosque sin árboles,
abismado en los confines de estar vivo.
Desconfías ya de todo y todo te parece inútil
en su utilidad: los años te han ido enseñando
que nada se aprende con los años.
Es la sagacidad de tu instinto, que te advierte
del error siempre seguro. Gota a gota
se desangra tu cuerpo y se va agrandando el vacío.

domingo, 26 de marzo de 2017

Playa de otoño



Un verano fugaz
que sólo duró hasta septiembre.
No lo vimos llegar
y pasó sin despedirse.
Nos lo debimos beber
de un sorbo.

Y supongo que fue parecido
a tantos otros,
con un sol imperioso
llenando las playas de gente,
la inmovilidad de los días
(días de luz extensa)
bajo su tiranía de calor,
alguna que otra tormenta
palideciendo la alegría de los bañistas,
tardes de agradable melancolía
y noches de ensueño…

Escribo estas letras desde una playa vacía,
abandonada ya
a la suerte del otoño;
una playa que tiene algo de cine clausurado,
en el que ya se proyectaron
las escenas aquí rodadas.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Silencio perpetuo



Estoy insomne en el vértice de la noche
y un ángel - ¿quién sabe si un demonio? -
aletea silencio sobre la ciudad dormida.
Su susurro, sus palabras incomprensibles,
extienden más negrura en lo hondo de lo oscuro,
en su quietud vertiginosa, en su verdad inhóspita.
No es más que el indicio de la perfección de su mutismo,
de cuando llegue la muerte y borre cualquier atisbo
de eco o sonido y reine el silencio perpetuo,
sepulcral, inexorable, de no existir.

jueves, 16 de febrero de 2017

Adquiere el libro Desasido de todo

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Desasido de todo
Letras Cascabeleras, 2017

La Asociación Cultural Letras Cascabeleras publica mi poemario Desasido de todo, ganador del tercer premio en el II Concurso Literario que convoca esta entidad.

En él encontraréis poemas como éste:

EL LATIDO DE LA LUZ

No tiene memoria la luz; no recuerda
si ayer fuiste infeliz o plenamente dichoso.
Siempre es primera, inocente, original
en su pureza. Por eso, cuando estés triste,
déjala que se enrede en tus manos,
que ilumine tus ojos. Yace sin memoria
como el primer día que llegaste aquí, a esta vida
de este mundo del que lo desconoces todo.
Deja la coyuntura a su deriva,
que se hace sola; no lloverá menos
por más que tú analices. Que te perdonen
el yerro de tu ignorancia al disolverte
por completo y sin recelo en la limpidez
del latido inconcuso de la luz.


viernes, 10 de febrero de 2017

Destino



Encerrados en el espacio impreciso que hay
entre el futuro que no existe
y el presente que huye en busca de lo pasado,
sin otra alternativa que condescender
a la frivolidad de tus caprichos,
vamos franqueando las trampas
en el desconcierto de tu laberinto sin salida,
a sabiendas de la imposibilidad de hurtarse a tu red,
de zafarnos de los hilos
con que nos juegas a marioneta
con tus manos siempre peligrosas (letales, a veces).
Nadie lleva tus riendas
y tú te diviertes maquiavélicamente:
somos las fichas del azar que te entretiene.
Nos señalas direcciones con tu brújula desnortada,
nos zarandeas con el ímpetu de tus arrebatos
y, en ocasiones, nos dejas yacer en el hastío.
Acabar contigo es quimera, porque abatirte
será abatirnos, y ése habrá sido también nuestro destino.

viernes, 20 de enero de 2017

La sutileza de las cosas



Qué sutileza tan precisa
la de todas las cosas de este mundo,
admirables y manifiestas en lo que son,
vestidas con su traje de ser lo que aparentan,
y que nosotros imaginamos más complejas.

Canta la vida en su desnudez de ser vida,
y yo me asomo a la diversidad
de sus maneras de existir, a la pluralidad
de todas sus formas, colores, texturas,
olores, sonidos, sabores…

Me embriago con su exacta exuberancia,
jardín de las emociones sutiles, tan precisas
como la sutileza de todas las cosas de este mundo,
que se descubren ahora tan cercanas,
casi íntimas, y asombran
por la sencillez de su verdad.

miércoles, 4 de enero de 2017

Festejemos la vida



Para disfrutar la vida hay que saberse
una excepción, advertir el privilegio
de estar en ella. Si te llenas de silencio
para escuchar más lejos y te das a luz
a cada instante, si abres el libro de lo nunca visto
siempre por la primera página y dejas entornada
la puerta de lo que está por suceder,
si eres capaz de vivir cada día una vida:
entonces, y sólo entonces,
cada momento te encontrará en sazón,
cada insignificancia será un hallazgo,
cada cosa la encontrarás en su culmen,
cada instante estará en su cenit.

Eduquemos nuestra pupila
para ver el mundo en cada minucia.
Que en cada minucia celebremos el mundo,
en continuo éxtasis terrenal de lo divino.