domingo, 28 de octubre de 2018

Silencios



El silencio del que sabe la verdad
            pero prefiere no enunciarla;
            el del que escucha
            para mejor decir después;
            el del que calla
            por mucho que por fuera esté hablando,
            porque calla para sí.

El silencio de los enamorados,
            que utilizan las palabras de la mirada,
            de las manos, de la sonrisa;
            el de un matrimonio consumido
            por los años de rutina;
            el de la ausencia
            de la persona que amas.

El silencio indebido
            cuando debía haber aplausos;
            el expectante;
            el del que no tiene nada que decir
            y por eso está callado;
            el del ignorante
            que no sabe la respuesta.

El silencio impuesto
            y lleno de rabia;
            el de las palabras nunca dichas;
            el del secreto inconfesable.

El silencio de la noche
            y el de una mañana de domingo;
            el de los lugares sagrados;
            el del fondo de los mares
            y el del alto de la montaña.

El silencio fúnebre del luto
            y el silencio bajo tierra de los muertos;
            el del lecho del enfermo;
            el que se sucede
            tras los gritos de la tragedia.

El silencio atávico del miedo,
el silencio del que padece en silencio,
el silencio de estar solo,
el silencio profundo de la meditación,
el del asceta, que rodea su silencio
de más silencio…

El silencio del que interioriza
 las palabras de estos versos…

  

martes, 23 de octubre de 2018

Todo y nada



Soy todo: el aire
que respiro, la tierra
que seré, el mundo entero,
que no existe sin mi conciencia;
soy la vida

y no soy nada, nadie,
una presencia sin antes ni después,
una luz que no brilla
más que para entretener a las tinieblas,
el sueño de alguien
que sueña sin saber si existe.
  

martes, 16 de octubre de 2018

Enamorado



Siniestro delirio amar a una sombra.
Alejandra Pizarnik.

No podré esta tarde quedar contigo
porque ya nunca podré quedar con nadie.
Si me buscan, diles que me estoy yendo,
enamorado, al encuentro de una sombra.
Y si olvido los recuerdos mientras
voy bajando los párpados, sintiendo
que ya está, que el afán va cesando
y el dolor dejando de doler, ¡que me digan
que no es vida este dejarse morir…!
Con los ojos sin luz, la oscuridad me mira
comprendiendo que ahora soy invulnerable.
  

martes, 9 de octubre de 2018

Cerca de Dios



A mi amiga María Mayorga

Una mano cautiva, la tuya, se desprende,
arrancándose del curso de los acontecimientos,
y te lleva al bosque a pasear.
Es hermoso caminar sin lugar al que querer llegar,
mientras sientes cómo el aire fresco y puro
va abriendo tu mente, devolviéndote tu nombre
y tu voz, tan llena de poemas.
Oyes, al tiempo, el compás que dicta,
latiendo apasionado, tu propio corazón,
que parece saber que nunca se está más cerca de Dios
como cuando se respira en plena Naturaleza.
 
 

martes, 2 de octubre de 2018

Poema inacabado



William Blake fue capaz,
desplegando su ser hacia otro orden,
más allá de la razón,
a través de la luz mística de la poesía,
de vislumbrar el mundo entero
en una flor. Y es que cualquier cosa
es sólo una cosa, pero también,
y sobre todo, mucho más,
un absoluto inmanente que concentra
lo uno y lo múltiple, el centro y las periferias,
igual que los océanos son en realidad
un solo y universal océano,
conectado por sus corrientes marinas.
Hay una pasarela, un flujo interminable,
un diálogo constante entre la infinitud
y nuestro yo finito, entre nuestra conciencia interior
y la conciencia de ese dios indiscernible de la Naturaleza.
“Pasan vientos como pájaros,
pájaros igual que flores,
flores soles y lunas, lunas soles como yo,
como almas, como cuerpos,
cuerpos como la muerte y la resurrección;
como dioses”, escribe Juan Ramón Jiménez.
Hay un milagro sucesivo, una eternidad
siempre viva que hace habitar a cada instante
en su cenit, convirtiendo el pasado
- aparentemente inmóvil -, y el futuro
- aún inexistente -, en un luminoso presente
inconcluso, como el poema que lo escribe
y que, al hacerlo, no cesa de estar todavía
y para siempre inacabado.