martes, 13 de diciembre de 2016

Vida en balde



Me encuentras mirando hacia atrás,
como buscando los años perdidos
y dónde se perdieron.
Hago inventario de todo lo construido
y lo que encuentro son sólo
escombros de una vida: la derrota
de lo que queda de mis victorias,
que no sé cuáles fueron; el fracaso
de todos mis éxitos, que no sé si los tuve;
la alegría gastada en no sé qué casinos de vivir…

Indeciso, entre la ira o el llanto,
levanto la vista hacia el horizonte de mi futuro.
En el itinerario de mi porvenir:
el naufragio previsible de cualquier triunfo o gloria,
la desesperanza anticipada de todas las esperanzas,
mis deseos caminando ya a tantos metros de mí…

Deslizo éste mi paisaje de desamparo
por entre las gentes y los días.
Paseo mi tristeza por todas sus calles,
y es una tristeza ya sin lágrimas;
es una saudade de estar vivo
y no conocer las razones
(ignotas desde que el hombre es hombre
                             y se preguntó por ellas),
una angustia de subir siempre
por la escalera inacabable que baja hacia lo hondo,
a las entrañas del absurdo
del vivir para morir.

martes, 29 de noviembre de 2016

Dime, madre



¿Cuánto se tarda, madre, en desaprender el miedo?
Camino valiente, porque llevo el pavor en mis pasos
y, aun así, camino; pero ¿cómo caminar con esta llaga
irreparable en los pies? ¿Acaso hay decoro en el denuedo?

Dime, madre: ¿tardará mucho en descampar
la angustia? Temo que después de la tormenta
no haya ninguna calma, que no haya paz
tras esta guerra, que haya sido vano
todo el sufrimiento.

¿Hacia cuántos rumbos sin rumbo
he de dirigirme? El horizonte de esperanza
no lo alcanzo nunca; se aleja siempre
al caminar hacia él.

¿Durante cuánto tiempo he de seguir
en esta combadura del esfuerzo por seguir?
Cuesta avanzar
en la inseguridad de los caminos a oscuras,
en la ceguedad de no ver nada.

¿Para qué recorrer un laberinto
del que se sale de nuevo a la muerte?

Madre, no entiendo este sueño de estar vivos.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Precario equilibrio



Estaba en la terraza en una indulgente noche de verano.
El ramaje de los árboles plateaba bajo la luna en paz,
allí en lo alto de un cielo de agosto, de un mar de negrura
en que flotaban las estrellas con un temblor de eternidad.
El silencio prodigaba, obsequioso, su bálsamo
por debajo de la música modesta y cautivante de los grillos.

En mitad de aquella danza de ecuanimidad deliciosa,
de improviso, me vino tu recuerdo como una voz de intruso,
igual que el aullido de un perro vagabundo
en la plenitud de un sueño.
En otro tiempo, quizá, me hubiera perturbado
esa brisa trágica que soplaba desengaño,
evidencia del tránsito efímero del esplendor.

Sin embargo, aquella recordación me llevó a otra memoria,
a los versos del poeta que dijo que nada es improcedente,
que no hay imperfección que no sea perfecta, que no cumpla
su función en el mundo. Todo tiene su reverso; sólo es preciso
saber vivir en precario equilibrio, entender que el dolor
es contrapeso de la alegría, que cierta amargura es un faro
a pagar por la travesía de los mares de la dicha.

domingo, 30 de octubre de 2016

Estar preso en las palabras



Te educan para ser alguien en la vida,
para dotarte de ciertas habilidades necesarias
para encajar en la gran fábrica del mundo,
adoctrinándonos según esa idea determinada de éxito
que consiste en el triunfo profesional, en una vida de familia
razonable y cabal, trabajo estable y sueldo fijo;
idea que a mí, concretamente, me condujo a la facultad de periodismo.
Allí, mientras aprendía aquello de los factores de comunicación,
conceptos tales como emisor, receptor, canal, código y mensaje,
paseaba mi tristeza por todas las aulas, sorteaba
mis agudas crisis de ansiedad y soñaba, romántico y rebelde,
con una sed de otra vida inalcanzable.
Terminada la carrera y tras varios años deambulando,
sintiéndome culpable sin saber cuál era el delito cometido,
la poesía me salvó de la desesperanza
de estar atado a la vida humana frecuentada,
pues no hay mayor libertad que estar preso en las palabras.

domingo, 23 de octubre de 2016

Recital poético de Rodrigo Rubio de la Fuente



El pasado jueves 20 de octubre tuvo lugar, en La libre de Barrio de Leganés, un recital poético de Rodrigo Rubio de la Fuente. Fue una tarde noche muy agradable en la que el poeta leyó poemas inéditos y otros publicados en sus dos libros: La espiral del absurdo y De la tiniebla hasta la luz. El evento estuvo presentado por el pintor Jerónimo Santos, de cuyas palabras dejamos aquí constancia:

“La producción literaria al alcance de cualquiera hoy en día es inmensa, lo mismo que la producción audiovisual. Sin embargo, en ocasiones, la lectura de libros que son “best-sellers” me ha causado cierta decepción, no me ha satisfecho, lo mismo que ocurre al leer artículos de prensa, porque generalmente son muy tendenciosos y lo único que pretenden es comerle el coco al lector con su ideología. Por eso procuro seleccionar mis lecturas y procuro seleccionar los espectáculos audiovisuales que ocupan mi tiempo. Con los años y la experiencia  entiendo que leer poesía y escuchar música, en mi caso escuchar música clásica, nunca me decepcionan, siempre me enriquecen, me hacen disfrutar, me hacen pensar, me emocionan y me dejan libre. Por eso os animo a leer poesía, porque leer poesía es leer intensamente.

Estos versos son parte de un poema que se presenta aquí esta noche:

“Si al llevarse el viento las palabras
que has leído en un papel
te siguen turbando y perturbando
haciéndote palpitar y emocionarte
es que has leído poesía”

La poesía de Rodrigo es una poesía lírica. Como dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la lírica promueve, en el lector, una honda compenetración  con los sentimientos manifestados por el poeta. La poesía de esta noche es sentimiento y es reflexión. No encontraréis abundancia de adjetivación, adornos, palabras vanas y verborrea; los poemas son exactos y precisos, la palabra es variada y adecuada al pensamiento que nos ofrece.

En general, la poesía de Rodrigo tiene mucho que ver con la filosofía, con las primeras preguntas que se hace el filósofo: ¿Quién soy yo?  ¿Qué hago aquí? ¿Qué es la vida?, ¿el ser?, ¿la existencia? A veces hay respuestas, de hecho uno de sus libros publicados se titula: De la tiniebla hasta la luz. La poesía de esta noche es seria, pero no tan seria.

Es una poesía profundamente humana, describe al hombre que piensa, que lucha, que busca una respuesta. Otro de los poemas que se va a leer se titula “La victoria que nadie puede lograr”. En este poema se menciona a Sísifo. Ya sabéis, dentro de la mitología griega, igual que Prometeo, Sísifo hizo enfadar a los dioses por su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado  a perder la vista y a empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviera a caer rodando hasta el valle, desde donde debía recogerlo y empujarlo nuevamente hasta la cumbre y así indefinidamente. Como Sísifo se agarra al peñasco, el poeta se agarra a las palabras. Como Sísifo vive y es feliz, o no, con su peña subiendo una y otra vez, así el poeta se plantea las preguntas y una y otra vez se agarra a las palabras, a los versos que dan sentido a su existir.

A través de situaciones, paisajes, paisajes urbanos e imágenes la poesía que vamos a escuchar nos lleva a distintos temas, como el de la vida y el paso del tiempo:

“Duele,
duele ver la vida pasar,
verla alejarse
como un buque entre la niebla.”

Nos lleva al tema de la duda, la contradicción; del encuentro con el otro, la soledad; de la luz: hay mucho vocabulario sobre la luz, las sombras, el alba, la noche. Y sobre todo, como ya mencioné, el tema del lenguaje, las palabras; cito este verso:

“Un día descubriste la luz de la palabra”

O este otro:

“pues no hay mayor libertad que estar preso en las palabras”

Y termino leyendo un párrafo que la poetisa Julia Gallo leyó presentando a Rodrigo en otra ocasión; en este caso insiste en la sinceridad del poeta:

“Rodrigo Rubio es un poeta intimista y sincero que escribe desde la convulsión, que bucea dentro de sí, a veces contracorriente, a veces iluminado, otras, cercado por la penumbra, pero siempre con su verdad, y cuando un poeta escribe sinceramente, se nota, conmueve más, hace pensar, quizá por eso la poesía de Rodrigo tiene el poder de enganchar.”

domingo, 16 de octubre de 2016

Recital de poesía en Leganés

El jueves 20 de octubre, a las 19:30, estaré recitando en la librería "La libre de barrio", en Leganés (C/ Villaverde, 4), algunos fragmentos de mi obra poética. Presentará el evento el pintor Jerónimo Santos y colaborará en la lectura Alicia Rodríguez. Espero que os animéis a acompañarme en la velada.




domingo, 25 de septiembre de 2016

Por descubrir



Si todo fuera la realidad que vemos:
pornografía descaradamente explícita a los ojos de cualquiera;
si no hubiera misterio,
perderíamos interés por un mundo cosificado y frío.

Pero la vida es una aventura:
nos fascina porque no se entiende,
porque insinúa, sugiere, estimula nuestra imaginación;
porque es erótica, como esos cuerpos vestidos
que siempre están por descubrir. 

martes, 6 de septiembre de 2016

Ángel



Te veo dormir, cálida y serena,
murmurando entre sueños.
Eres un ángel:
la claridad te delata.
Hay luz bajo las sábanas,
que te rozan y me dan sed. 

miércoles, 17 de agosto de 2016

Las vacaciones



Son ese período anhelado del año
en que gastamos el dinero que tenemos,
y el que no tenemos, por no saber
qué hacer con el tiempo libre;
en que sustituimos el estrés laboral
por agolpamientos en carreteras y aeropuertos,
tours infernales de turismo, convivencia intensiva
con la familia (que suele desembocar en malos rollos
e incluso divorcios) y un descontrol de bebidas, comidas
y horas de sueño que nos deja agotados
(y eso que son para descansar…).

Las vacaciones son ese período del año que,
una vez estamos en él, queremos que pase pronto
para volver a trabajar y poder anhelar de nuevo
unas merecidas vacaciones.

domingo, 24 de julio de 2016

Después habrá la noche



Al regresar a casa, escuchar el rumor
de la luz en fuga
y de las voces suspendidas en el aire,
mansedumbre jubilosa de la vida cotidiana.
Participar en soledad del bullicio de las calles llenas
a sabiendas de que después habrá la noche
y descenderá el misterio.
Extrañas siluetas cruzarán el escenario de sombras
con el sigilo de un gato
y yo me iré sintiendo cada vez más solo.
Pensaré en personas ya olvidadas
y recordaré momentos
casi alumbrados por farolas de gas.
Acabaré bebiendo
para no entrar en las sábanas frías
y la luz de mi habitación será un faro
al que alguien igual de solo
levantará los ojos para guiarse en la noche.

martes, 5 de julio de 2016

Ráfaga



Todo está parado, desalentado y seco,
bajo el sol taxidermista de las tres de la tarde;
los comercios cerrados, las calles vacías,
coaguladas las horas, la ciudad crepita.
A la sombra de la lectura, al cobijo
de un libro, espero que pase la tarde.
Y la tarde, aunque larga, pasa.
Porque todo pasa, transitorio, temporal.
Lo oscuro va extendiendo su mano,
poco a poco, sobre la luz que ardía.
Una ráfaga de aire, providencial,
entra como una mariposa por la ventana:
me abanica, me despierta, me hace sobrevivir
a la agonía. 

domingo, 19 de junio de 2016

Político en campaña



Si un personaje público, durante un señalado período
de tiempo, se intenta mostrar natural ante todo
(pese a resultar impostado y artificial), simpático y agradable
como el que más, la sonrisa fingida en la boca,
las buenas palabras con todos, hasta con contrincantes y enemigos,
estrechando manos y acariciando niños y desarrapados,
practicando deporte y visitando mercados
en los que degustan los platos regionales, haciendo el memo
en televisión sólo por parecer normal y buena gente,
no lo duden: estamos ante un político en campaña electoral. 

martes, 7 de junio de 2016

Recital "Desasosiego y luz"

El día 23 de mayo tuvo lugar mi recital de poesía "Desasosiego y luz", organizado por el grupo literario "Tintaviva".
Dejo aquí las palabras que tenía preparadas la poeta Julia Gallo Sanz, que iba a dirigir el evento, y finalmente no pudo asistir; así como las del poeta Andrés R. Blanco, que hizo un análisis exhaustivo de mi obra poética.
Doy las gracias a todos los asistentes, en especial a Alicia Rodríguez Martínez, que me acompañó en la lectura de los poemas, y espero volver a compartir pronto mis versos con vosotros.



Palabras preliminares

Rodrigo Rubio de la Fuente es madrileño (1984), licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. 
Conocí a Rodrigo con motivo del nacimiento de la Tertulia “El Granero” de la Casa de Palencia en Madrid, que inicié y di nombre alentada por su Presidente D. José Herrero Vallejo.  
En los encuentros de cada mes fui descubriendo el decir de este poeta que exponía sus sentimientos con  desgarradora y honda sinceridad, y me emocionó su acento, me conmovió su valiente franqueza que corroboraba, corrobora, mi creencia de que escribir poesía y hacer nudismo, viene a ser lo mismo.
Cuando presenté al autor en la emblemática Casa de Palencia el 27 de noviembre de 2015, junto al profesor de Lengua y Literatura don Juan Luis Rodríguez Bravo, dije de Rodrigo que, además de prolífico, es un poeta de la desolación, un poeta intimista, cercado por la penumbra y el desencanto, que escribe desde la convulsión y un constante buceo interno, a veces contracorriente, a veces iluminado, pero en perpetua búsqueda de la luz.  Mantengo lo dicho, añadiendo además que la soledad, el miedo, la pérdida de un particular paraíso, el abismo del propio confín, la sensación de estar medio vivo-medio muerto, no comprender el mundo…, son sacudidas que agitan su poesía hasta hacérnosla llegar como  afilados fragmentos de un espejo. 
A pesar de su corta trayectoria poética, tiene publicados los poemarios LA ESPIRAL DEL ABSURDO y DE LA TINIEBLA HASTA LA LUZ (2015) y ha conseguido los premios: Certamen Poético “Julián M. Carrasco”, convocado por el Ayuntamiento de Béjar, y el VIII Certamen de Poesía Joven “Florencio Quintero”, de Sevilla. En su blog   www.fondodevidadifuminado.blogspot.com  encontraréis sus poemas.
Si Víctor Hugo dijo: “El poeta es un mundo encerrado en un hombre”, no creo equivocarme mucho al decir que esta aseveración retrata la personalidad del poeta que esta tarde tenemos el placer de escuchar: Rodrigo lleva todo su mundo poético como se lleva a sí mismo.
No puedo dejar de decir que este autor también lleva el gen de la escritura en su esencia: Virgilio Rubio López, su padre, es un interesante prosista, como demuestra su galardonada novela ALBORADA Y OCASO e igualmente sus numerosos relatos. Benditas herencias, yo celebro la de mi padre, que nació con el don del verso incrustado en su discernimiento.
Por un imperativo no he podido estar en el recital de este poeta invitado a nuestro espacio poético “Tintaviva” de Cultural Telefónica de Madrid, y presentarlo con parecidas palabras previas, como estaba previsto. 
Desde estos renglones, Rodrigo, aplaudo tu afán poético y tu poesía, y celebro que estés hoy aquí con nosotros.

                  Julia Gallo Sanz




Presentación

El blog de poesía de Rodrigo Rubio, cuyo título, “Fondo de vida difuminado”, coincide con uno de los apartados de su primer libro, es un blog en el que va dejando caer de vez en cuando las hojas de su sensibilidad vital en forma de poemas. Si digo que va dejando caer las hojas, imagen tan otoñal, es precisamente porque su poesía, al menos la mayor parte de la que conozco, tiene ese aire de melancolía, nostalgia, de tonos ocres y desesperanzados que preludian la llegada del invierno, no por una cuestión de edad, sino de sentimiento ante la vida. Dice uno de sus poemas:

“Somos ríos que fluyen a solas,
sin tregua para nuestro oficio solitario:
conducirnos de la mejor manera posible,
sorteando saltos, estrecheces y virajes,
arrastrando el caudal de nuestros años,
al encuentro con el mar de la muerte unánime”. 

Y es este un tono que abunda en sus composiciones.

Si tuviera que definir con una palabra la poesía de Rodrigo Rubio usaría “lirismo”. Dice el diccionario de la RAE que la lírica es, en la acepción que nos concierne, un “Género literario, generalmente en verso, que trata de comunicar mediante el ritmo e imágenes los sentimientos o emociones íntimas del autor.” Comunicar los sentimientos o emociones íntimas del autor, eso es exactamente lo que hace Rodrigo en sus versos, dar rienda suelta al flujo de su corazón después de haber recibido a través de la mirada de su particular experiencia el paisaje del mundo y de la vida. Un flujo con frecuencia turbio y sin definición de recorrido:

“Y así camino por los días,
sin mirar al suelo pero tampoco al cielo,
sin oscuridad pero sin luz, sin tormento
pero sin un dios en que apoyarme.”

dice en su poema Mundo sin sostén. O también en el titulado A contraluz: 

“Sin embargo hay una sed extraña
que no se sacia por mucho que la abastezca;
un anhelo que no se colma
a pesar de que logre todo lo que pretendo.”

El caso es que no se sabe muy bien a qué obedece esta persistente insatisfacción, ya que no se encuentran datos en sus poemas que lo justifiquen. Llega a decir “No es sino miedo la vida/ y sólo en la precariedad/ es posible vivir.”

Quizá por aquí es por donde pueda encontrarse alguna razón de esa mirada, digamos, poco positiva. La precariedad de la que habla es la misma con la que muchos jóvenes de hoy –como él– tienen que convivir. No invita nuestro entorno social, ambiental, profesional (no diré ya político) a tener seguridades. Y la falta de apoyo y de referencias puede dar lugar a que queden en suspenso las actitudes y determinaciones que conduzcan a un camino delimitado y a un horizonte deseable. Pero sí que hay un punto de apoyo, un refugio continuo en este desencanto lírico de Rodrigo Rubio:

“Sólo me queda mi cuaderno
y decantar el pensamiento en el contenido
de unos versos que escribo con tal constancia
que mi vida ya no es más que vida
de un hombre que escribe poemas.”

Y aunque estos versos pertenezcan a un poema titulado Libro triste, ese cuaderno en el que escribe –o sea: el desarrollo de su labor poética–, es un pozo iluminador en el que va dejando sus oscuridades para que, poco a poco, se vayan empapando con la luz del conocimiento.

En sus poemas aparecen imágenes de contradicción:

“Cada noche cruzas un puente que no cruzas,
desde el que te lanzas al fondo de un río
que no hay, porque quieres matarte
pero no quieres morir.”

Imágenes incluso de desolación:

“Por eso has de ejercitarte en el arte
de mirar el tiempo con la pausa
con que lo contempla un árbol y adoptar
la naturaleza exacta de una nube
para viajar sin dueño
y con la escrupulosa forma de la nada.”

Resulta que la nada de Rodrigo Rubio no es nada “nada”. Sino que tiene un perfil muy concreto (y en ello se ejercita él) que es la búsqueda. Cada poema que escribe es una búsqueda. Y es que no se ha de olvidar que Rodrigo es joven, es un poeta muy joven, y es –entre otras– característica propia de la juventud la de la contradicción (que con toda probabilidad se solucionará en certezas), por un lado, y la de la búsqueda, por otro.

El sujeto poético de los versos de Rodrigo transita en esa búsqueda a través del verso libre, algo prosaico en ocasiones, pero preciso en el mensaje, idea, sentimiento o sensación que intenta trasmitir, con un vocabulario amplio pero perfectamente accesible:

 “¿Con qué tormentos habré de sufragar
esta hermosa mañana?
A buen seguro que con poderoso rigor
habré de bascular en el sentido opuesto
a la dicha
por el resplandor de este cielo.”

El poeta es consciente de la belleza de la vida pero presiente que esa plenitud se volverá oscuridad. Además de esa impronta personal e íntima hacia el desencanto, también el peso de la realidad presiona para que los versos de Rodrigo se tiñan de gris. Entonces se trasluce la denuncia, el desacuerdo  en sus poemas con esa realidad que le circunda, como en el que lleva por título Ser alguien en la vida:

“Pasados los años puedo contarte
que nosotros terminamos la carrera…/.../
El más afortunado de todos/ ya ha encontrado trabajo/
de dependiente en una tienda”.

O en el titulado La ciudad:

“¿Dónde termina ahora esta ciudad
que gana al campo más terreno cada vez
para nuevos barrios de edificios altos y autopistas?.../…/
No me abre ya las puertas la ciudad
en la que de joven
llegué a ser dichoso plenamente”.

O en este otro pleno de crítica social y autocrítica sincera:

“Los pobres apestan y apestan.
Apestan a un hedor de cuerpo desaseado,
secuela de la falta de casa, agua corriente
o mudas para cambiarse.
Pero también apestan, desasosiegan y desagradan
a nuestra mente de ciudadanos acomodados
o que al menos van tirando,
pues ésta intenta no ver lo que nos duele,
lo que nos incomoda.”

Tengo que señalar también que, aunque en menor medida, aparecen en su poesía aspectos positivos que tienen que ver con la infancia, la amistad, la familia o el amor.

Cito ahora unos versos que me han gustado especialmente y que creo contienen el espíritu que me ha parecido encontrar –según les he dicho– en la poesía de Rodrigo Rubio:

“Escribo estas letras desde una playa vacía,
abandonada ya
                          a la suerte del otoño;
una playa que tiene algo de cine clausurado,
en el que ya se proyectaron las escenas
aquí rodadas.”

Pues bien, porque la búsqueda siempre da fruto, ya sea porque se encuentra lo que se busca o por eso tan repetido de que el fruto consiste en la misma búsqueda, el camino que se recorre, –que se escribe , en este caso– yo le pido a Rodrigo Rubio de la Fuente que siga rodando con su mirada las películas de la vida, de su vida y que tampoco deje de hacer rodar la punta del lápiz sobre su cuaderno en busca, sí, de la luz.

Creo que la lectura de hoy va a consistir en dos partes diferenciadas que corresponden al título del recital: “Desasosiego y luz”. En la primera se abordarán temas y tonos como los que he comentado. Y en la segunda, con la colaboración de Alicia Rodríguez Martínez, veremos  los contrastes entre la tiniebla y la luz.

Y ya le doy la palabra para que, parafraseando unos versos suyos, use “la posibilidad de dejar su huella en el almanaque de esta tarde poética”.  Gracias.

                Andrés R. Blanco



Fuente

miércoles, 25 de mayo de 2016

Refugiados



Los refugiados también somos nosotros,
que nos refugiamos de los refugiados,
de aquellos que vienen pidiendo ayuda,
desheredados de la fortuna.
Somos nosotros los que nos resguardamos
detrás de nuestras fronteras, de nuestros policías,
de nuestras reticencias, suspicacias y recelos,
como esos ricos que rodean de vallas
y sistemas de seguridad sus urbanizaciones
para que nadie altere su felicidad y privilegios. 

viernes, 13 de mayo de 2016

Recital de Rodrigo Rubio de la Fuente

El grupo literario "Tintaviva", dentro de su espacio "VerS.O.S. A-palabra2", me invita a hacer una lectura de mi obra poética. Será el lunes, 23 de mayo, a las 18:45 horas, en el Salón de Actos de Cultural Telefónica de Madrid. Estáis todos invitados.

Enlace





lunes, 9 de mayo de 2016

Gracián Ruiz Manzano



Con lento pie has ido andando por mi vida,
tanto en las mañanas dichosas
como en las noches ofuscadas de días aciagos sin salida.
Nunca te marchas y cuando acaso no te veo
es porque no advierto que en amor misericordioso
te has transfigurado y reluces desde lejos.
Un día te apagarás – todos lo haremos -,
pero la tierra en que yazgas ha de florecer
con la grandeza, brío y esplendor con que,
en un altruismo sin motivos, eres mi amigo del alma
Gracián Ruiz Manzano. 

sábado, 23 de abril de 2016

Dormir sin ti



Paseo y cada una de las fugaces vidas ajenas
con las que me cruzo
contienen la posibilidad de una historia
que siempre intuyo más feliz
que mi vida de testigo sin remedio,
de espía indolente que vive
al filo de una despedida en cada esquina de la ciudad,
así como en las calles de piedra de mi pasado.
Los recuerdos que tengo y los recuerdos
de lo que nunca he vivido
me acorralan ahora que, como siempre,
mi vida se parece cada vez menos a mi vida.
Como un animal, débil y acezante,
lamo mis heridas mientras pienso
que hay algo ciertamente espantoso en dormir sin ti.

jueves, 7 de abril de 2016

Ausencia



Te dicen “la vida sigue”,
pero ¿qué ausencia puede reemplazarse,
qué evidencia de lo irreparable
puede corregirse?;
que “el tiempo todo lo cura”, afirman
sin saber, porque no saben
que el tiempo se ha detenido
desde el instante en que te has ido.

martes, 22 de marzo de 2016

Habrá un día



Habrá un día en el que ya no esté
en este lugar tan mío, en esta playa tan íntima,
a la que siempre vengo y aún vendré;
y estará aquí su luz
por mucho que yo en las tinieblas esté.
Y es posible que al caer la tarde, 
al no encontrarme, me eche en falta.
Pero vendrá la noche y los jóvenes de entonces
que en su arena rían, amen y sueñen,
harán que se olvide de aquel que solía decirla en sus poemas
- apenas huellas que sus olas se encargarán de borrar -.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Después del amor



Los recortes, tantos, de nuestra historia imposible,
las ciudades perdidas o aquellos días en que ignoraba la vida
en el sueño que habitaba entre tus piernas.
También nosotros creíamos habitar lugares
en los que nadie había estado,
pero sólo éramos dos desconocidos buscando su lugar en el mundo.

Te llamo para decirte que te quiero
y mi voz tiene el lastre de la necesidad desamparada,
del obstinado empeño en salvar una unión que nos aleja.
Sólo somos dos corazones asustados por las dudas
y que no saben qué quedará del amor
después del tiempo del amor.

Quién sabe, quizá regrese ese día inevitable
en que todo vuelva a ser posible.

miércoles, 24 de febrero de 2016

La extrañeza del mundo



Nacemos y, al nacer, percibimos la extrañeza del mundo,
como si el inseguro espacio en que nos toca vivir
fuera el hueco que nos lega quien se ausenta,
quien se marcha para que nosotros ocupemos su lugar
en el terrible prodigio de estar vivos,
de ser mortales como pena y como consuelo.

martes, 16 de febrero de 2016

Ríos



Somos ríos que fluyen a solas,
sin tregua para nuestro oficio solitario:
conducirnos de la mejor manera posible,
sorteando saltos, estrecheces y virajes,
arrastrando el caudal de nuestros años,
al encuentro con el mar de la muerte unánime.

martes, 2 de febrero de 2016

Los pobres



Los pobres apestan y apestan.
Apestan a un hedor de cuerpo desaseado,
secuela de la falta de casa, agua corriente
o ropa para cambiarse.
Pero también apestan, desasosiegan y desagradan
a nuestra mente de ciudadanos acomodados
o que al menos van tirando,
pues ésta intenta no ver lo que nos duele,
lo que nos incomoda.
Y esta doble pestilencia tiene para los desamparados
el coste, imperdonable, de hundirlos
en el limbo de la más completa oscuridad social,
de la inexistencia, donde, por otra parte, siempre estuvieron.

lunes, 18 de enero de 2016

Corazón al descubierto



Saber es otra cosa distinta de lo que sabemos,
así que no sabemos nada.
Y no es poco no saber nada
y aun así seguir con la tarde tan hermosa,
deslumbrados por tantas maravillas
que entreabren nuestro pecho con dulce violencia
dejando el corazón al descubierto,
puro como un huerto en la mañana,
herido y vestido por la luz del enigma de las cosas,
y tan desnudo…

lunes, 4 de enero de 2016

Perder momentos



Del mismo modo que el escritor
que no empieza a escribir porque tiene algo que decir
sino que escribe y al escribir
va descubriendo lo que quiere decir:
así yo vivo y voy perdiendo momentos
de los que, al vivir, me desembarazo
para poder de nuevo recuperar esa libertad
de espíritu vacante que sabe
que no hay más teoría en el vivir
que librarse del contenido de ellas.