sábado, 25 de abril de 2015

Adquiere el libro La Espiral del absurdo

Disponible en Amazon, tanto en formato físico (libro en papel) por 5,99 euros como en versión kindle (ebooks, tabletas, ordenadores y móviles) por 0,99 euros o gratis si estás suscrito a Kindleunlimited. Pulsa en la portada para comprarlo.




Eternos inexpertos de estar vivos,
perpetuos aprendices
de un quehacer maquiavélico:
vivir ignorando que sabemos
que ignoramos el sentido ninguno de la vida.
Sencillo mundo incomprensible,
espiral del absurdo de todas las cosas;
precipicio de filósofos, metafísicos
y otros exploradores del abismo;
irrealidad tan palpable, realidad tan insólita;
substancia hecha de sueños, hecha de nada;
poesía delirante, mundo:
¡tus versos nadie los puede entender!



viernes, 24 de abril de 2015

El verbo del vacío



Cuando sea el silencio el que perturbe al sonido,
entonces, sólo entonces,
habremos de saber
                         y de quedar atrapados
entre los pliegues de su mutismo.

Atrincherados siempre tras nuestras palabras,
llevamos siglos sin escuchar el silencio,
a pesar de que algunas voces ya nos advertían
de que la verdad sólo habita en él,
que no dice nada y lo dice todo.

Saldrá puro, pleno, el sol que deja ciego.
¿Y qué será de nosotros? Las horas
nos irán enseñando el verbo del vacío;
claudicará la razón, abrumada
por la vastedad de lo ignorado,
y no encontraremos grietas en el desaliento:
todo esfuerzo será baldío.

¿Cómo explicaremos lo inexplicable?
¿Qué responderemos a las preguntas sin respuesta?
¿Acaso podrá haber consuelo
en el solo asidero del humo que es la fe,
en la insensatez de su incertidumbre?

Ni siquiera esta voz que os habla
(la voz menos necia de entre mis voces),
consciente de todo esto,
no podrá evitar, aun así,
la sorpresa inevitable del dolor.

viernes, 3 de abril de 2015

Palabras



                           Los límites de mi lenguaje
                           son los límites de mi mundo. 
                           Ludwig Wittgenstein.

El amor no existiría sin su palabra,
ni la belleza. Sin el lenguaje
nadie sabría pensar, ni soñar siquiera.
Un hombre sin palabras
sería un cuerpo sin su sangre,
un viento sin su fuerza.
El mundo existe y suena
dentro de las palabras,
que lo encarnan y lo sustentan
rasgando la seda del silencio
con sus latidos.