martes, 29 de noviembre de 2016

Dime, madre



¿Cuánto se tarda, madre, en desaprender el miedo?
Camino valiente, porque llevo el pavor en mis pasos
y, aun así, camino; pero ¿cómo caminar con esta llaga
irreparable en los pies? ¿Acaso hay decoro en el denuedo?

Dime, madre: ¿tardará mucho en descampar
la angustia? Temo que después de la tormenta
no haya ninguna calma, que no haya paz
tras esta guerra, que haya sido vano
todo el sufrimiento.

¿Hacia cuántos rumbos sin rumbo
he de dirigirme? El horizonte de esperanza
no lo alcanzo nunca; se aleja siempre
al caminar hacia él.

¿Durante cuánto tiempo he de seguir
en esta combadura del esfuerzo por seguir?
Cuesta avanzar
en la inseguridad de los caminos a oscuras,
en la ceguedad de no ver nada.

¿Para qué recorrer un laberinto
del que se sale de nuevo a la muerte?

Madre, no entiendo este sueño de estar vivos.